George Romero : recordando El diario de los muertos

Ha muerto George Romero, un clásico del cine de terror contemporáneo. Lo recordamos comentando una de sus películas.

“El diario de los muertos” (“Diary of the Dead”, 2007), de George A. Romero, es una película de guerrilla, combate y resistencia.

Sus protagonistas, estudiantes de cine, son guerreros afirmando su vocación: hacen una película de terror y encuentran frente a sus cámaras el horror mismo. El líder es Jason Creed, el camarógrafo obsesionado por estar allí, en el momento en que irrumpe la amenaza de los muertos vivos y la extensión de la epidemia.

Jason es un combatiente enfrentado al sistema de lo “visual”, de las imágenes homogeneizadas: las de los noticiarios matutinos, los informativos de imágenes editadas, las “breaking news” negociadas y censuradas, los programas de comunicación pactados con el poder. Jason es como una encarnación del George Romero de 1968, cuando hizo a pulso “La noche de los muertos vivientes”, sin tener en cuenta las restricciones censoras ni respetar las fronteras de lo representable.     

Jason es escéptico. Nunca se satisface con las explicaciones que minimizan la amenaza de los muertos vivientes, afirmando la eficiencia de la Guardia Nacional y de la Casa Blanca. Lucha a brazo partido, cámara digital al hombro, con el verdadero espíritu del cineasta independiente: prefiere el registro singular de las imágenes antes que la banalidad de la difusión televisiva, la mirada directa antes que la manipulación mediática. Su testimonio sólo admite ser colgado tal cual, sin pulir ni cortar, en YouTube. 

¿Qué graba Jason?  Una película de zombis, registrada desde la movediza subjetividad de un camarógrafo, pletórica de enfrentamientos entre los muertos caminantes, los estudiantes y un profesor. Seres humanos unidos en un grupo de talentos y habilidades repartidas: diestros en armas distintas y hasta en arco y flecha, como en las películas de Howard Hawks, actuando en escenarios típicos de una cultura amenazada, desde la granja de un cuáquero hasta la mansión tradicional de uno de los estudiantes, convertida en galería de escondites y refugios.

Entremezclando horror, humor e ironía, “El diario de los muertos” se convierte también en un catálogo de imágenes-zombis, vestigios de la mirada de Jason, dispuestas para quedar allí, dando vueltas por la red, a la espera de que algún sobreviviente las actualice.

 

Ricardo Bedoya

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

*
*
Website