Un festival desde la academia, por Natalia Ames

En 2018, por cuarto año consecutivo, el Birkbeck Institute for the Moving Image (BIMI) organizó el Essay Film Festival, teniendo como slogan “Sé realista… Filma lo imposible”, en clara referencia al cincuentenario de Mayo del 68. El BIMI, conformado por académicos y teóricos como Catherine Grant, Michael Temple y Laura Mulvey, organiza este festival con el fin de brindar una vitrina al essay film, entendiendo este concepto de manera “amplia e inclusiva”, como menciona la web del evento[1]. Allí se define al essay film como una “forma híbrida que reúne elementos de realización cinematográfica documental y experimental” configurando un modo de expresión “altamente personal y, con frecuencia, políticamente comprometido”.

Tuve la oportunidad de asistir a varias sesiones del festival, el cual se desarrolló del 21 al 29 de marzo de este año en tres sedes: la sala de cine de la Universidad de Birkbeck, el Institute for Contemporary Arts y el Instituto Francés de Londres. Si bien el evento no contó con una sección competitiva, su agenda contempló un total de 16 sesiones, todas acompañadas por los creadores de las obras y/o académicos especializados de distintas universidades europeas. Ello se suma además a las sesiones que se llevan a cabo en diferentes momentos del año como preparativos del festival.

Además de la retrospectiva principal, dedicada al cineasta indio Mani Kaul, el programa incluyó proyecciones de trabajos provenientes de la televisión (como el simposio sobre la obra del belga Jef Cornelis), experimentos ensayísticos como la francesa Va Toto! de Pierre Creton, así como películas que ya cuentan con un recorrido en festivales recientes como ★ de Johann Lurf y No intenso agora de Joao Moreira Salles. Muchas de las obras fueron presentadas en calidad de estrenos a nivel del Reino Unido, contando incluso con la proyección de una versión work in progress del documental Montgomery Clift, dirigido por el sobrino del mítico actor hollywoodense.

El carácter académico del festival se hacía notar en todas las sesiones, que consistían en proyecciones seguidas de conversatorios moderados por profesores e investigadores, quienes no solamente pertenecían a la disciplina de Estudios Cinematográficos, sino también a otras como el psicoanálisis, los estudios latinoamericanos o asiáticos, la historia y la literatura. Este enfoque multidisciplinario permitió que las discusiones posteriores a las proyecciones fueran complejas y ricas a nivel conceptual y teórico, especialmente en lo que respecta a la forma de trabajo del essay film, el cual se ha convertido, como la página web del BIMI afirma, en uno de sus principales focos de investigación.

El festival contó con invitados de Estados Unidos, India, Italia, Alemania, entre otros, cuya presencia se hizo posible gracias a las alianzas del BIMI con diversos institutos culturales con presencia en Londres. El modelo de gestión del festival (cuyas sesiones fueron gratuitas o pagadas de acuerdo al local) incluye asimismo la selección de trabajos y ponentes por parte de los miembros del BIMI, en base a investigaciones sobre la historia y la actualidad del essay film a nivel internacional.

Si bien la academia ha investigado extensivamente (y lo sigue haciendo) sobre el mundo de los festivales cinematográficos, sus dinámicas y las maneras en que las mismas influyen sobre las decisiones creativas de los cineastas, este “festival académico” contribuyó a establecer diálogos entre los cineastas, los teóricos que investigan sus obras y, por supuesto, los estudiantes y espectadores en general interesados en una discusión especializada, pero accesible, sobre el essay film y sus distintas vertientes.

Como ejemplo de este acercamiento entre los realizadores y la academia, cabe recordar la proyección de The Sun Island, ensayo autobiográfico sobre la familia del director Thomas Elsaesser, quien estuvo presente en la sesión. Académico y crítico alemán con una importante trayectoria en el Reino Unido, Elsaesser presentó su debut en la realización y se mostró abierto a compartir los detalles de la producción, el financiamiento (a través de la fundación creada en homenaje a su abuelo arquitecto y un canal de televisión de Alemania) y el proceso creativo y emocional que recorrió para llegar a la versión final. Algo similar ocurrió en la proyección de No intenso agora, a la cual asistió el director Joao Moreira Salles. Las discusiones posteriores a estas proyecciones fueron acompañadas, respectivamente, por la catedrática alemana Erica Carter y la especialista en cine brasileño Lucía Nagib. Estos diálogos, que involucraron asimismo la participación del público, permitieron iluminar las motivaciones personales de los cineastas pero también sus formas de trabajo al acercarse al essay film, manteniendo el foco académico del festival como un paraguas conceptual.

De esta manera, la organización de eventos como el Essay Film Festival permite tanto el establecimiento de puntos de encuentro para los académicos de la disciplina de los Estudios Cinematográficos como la divulgación y el intercambio de sus hallazgos e investigaciones con otras disciplinas afines. Como asistente al festival, la experiencia de acercarse a los creadores y a los académicos en un entorno amigable y de libre diálogo me permitió reconectarme con la disciplina. Asimismo, me dio la oportunidad de acercarme a inspiradoras obras como la italiana La bocca del lupo, de Pietro Marcello, un ensayo poético sobre personajes en los márgenes de una Génova en metamorfosis, o a la filmografía de Mani Kaul, cineasta que aportó en gran medida a construir el nuevo cine documental en India a través de trabajos como Uski Roti o Siddeshwari.

Como imagen que encapsula la experiencia del festival, recuerdo la discusión sobre la escena final de esta última obra, que muestra un registro televisado de la famosa cantante hindustani cuyo nombre da título al documental. El conversatorio contó con la reflexión sobre la importancia de las apuestas formales de Mani Kaul (quien, durante el resto de la obra, no muestra ningún material de archivo, basando el documental en dramatizaciones poéticas a manera episódica sobre la vida de Siddeshwari) a cargo de la especialista en cine indio Laura Rascaroli. Pero también se contó con los aportes sobre la coyuntura histórica y política de India y los esquemas de producción de documentales en el gobierno de Indira Gandhi a cargo de la catedrática italiana Giulia Battaglia, y con la intervención de Kodwo Eshun y Anjalika Sagar, cineastas del grupo Otolith, quienes comentaron sobre la influencia de Mani Kaul sobre las nuevas generaciones de documentalistas indios y la importancia de generar formas alternativas de representación visual. De esta forma, la complejidad conceptual de la discusión permitió un acercamiento multidisciplinario a la obra de Mani Kaul y al essay film en general, logrando el objetivo del evento de “explorar y compartir con las audiencias el espectro completo de posibilidades de la más inquisitiva y retadora de las prácticas cinematográficas contemporáneas”.

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