Festival de cine de Lima 2018: El silencio del viento

“El silencio del viento”, del puertorriqueño Álvaro Aponte–Centeno, muestra un perfil bajo pese a lograr escenas de auténtica fuerza.

Nocturna y lacónica, la película sigue el camino del protagonista, un hombre dedicado a facilitar el ingreso ilegal a Puerto Rico de migrantes centroamericanos, sobre todo haitianos. Mezclando las técnicas de la observación documental con una ficción de trama débil, la película apela al retrato familiar, a la crónica social y al registro informativo y factual. También apunta algunas líneas de intriga y suspenso.

Pero ninguno de esos elementos se impone a los otros. Se alternan, sin excluir a los demás. Y se mantienen así, en el mismo nivel, sin crecer ni desarrollarse. Lo que no es una debilidad. Duplicando el tránsito del protagonista, atado de pies y manos a causa de sus vínculos con las mafias de traficantes, incapaz de encarar la investigación sobre la suerte corrida por su hermana, la película convierte la incertidumbre en una opción expresiva. Los incidentes del relato se mueven zigzagueantes, como si no tuvieran un derrotero claro. Son piezas de un engranaje fatal.

Todos los caminos se le cierran al personaje principal. Enfrenta la derrota y queda arrinconado. Entonces, la cámara adopta un punto de vista opresivo e intervencionista. Un largo trávelin, con la cámara observando desde un ángulo picado, resume el destino del personaje. Está en camino hacia un final asfixiante, que es el momento más poderoso de la película.

Ricardo Bedoya

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

*
*
Website