Festival de cine de Lima 2018: Teatro de guerra

En Teatro de guerra (2018), de la argentina Lola Arias, veteranos de la Guerra de las Malvinas, tanto argentinos como británicos, se representan a sí mismos y a la memoria de sus acciones bélicas como si estuviesen en un escenario teatral.

No estamos ante una reconstrucción histórica, pese a que se recrean episodios precisos de combate. Tampoco, ante el registro de testimonios fidedignos, ni la ilustración de anécdotas bélicas. Se trata de una sucesión de “performances” situadas a mitad de camino entre la improvisación, el juego interpretativo y la puesta en escena en el proceso de hacerse. O de convertirse en una instalación artística.

Lo que interesa aquí no es la obra final, acabada y realista. Importan los ensayos, la comparecencia de los sujetos, su relación con el espacio, con los otros “performers”, con la cámara, con el equipo  que está detrás de ella, con los enojosos recuerdos que se convocan.

En paralelo, se deja constancia de las dudas y problemas nacidos del trabajo de documentación y realización de la película que vemos y de los problemas éticos que trae consigo la exposición de esos soldados y la evocación de sus comportamientos en el campo de batalla.

El concepto de “teatro de operaciones” no solo tiene aquí una acepción militar. El campo visual está organizado como tal: es el lugar donde se despliega una estrategia de representación y se actualizan los gestos del combate.

Teatro de operaciones que es también escenario de la memoria, lugar de juego, espacio de ensayo, oportunidad para reparar el trauma que se lleva dentro.

Ricardo Bedoya

 

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