Apóyate en mí

En el panorama de una cartelera cada vez más mortecina, el estreno de una película como “Apóyate en mí” (“Lean on Pete”), de Andrew Haigh (realizador de la notable “45 años”), es un acontecimiento.

Sobria y lírica, intensa sin alardes, “Apóyate en mí”, siendo la obra de un británico, no puede sintetizar de modo más conciso toda una constelación de asuntos y motivos de la cultura de los Estados Unidos. En eso se parece mucho a otra notable película reciente, “The Rider”, de la china Chloé Zhao.

Es el retrato de un mundo bronco, donde hombres y animales establecen lazos de entrañable cercanía. A partir de ese núcleo dramático, la película se expande, convirtiéndose en un relato de aprendizaje, un viaje de iniciación, una exploración del desierto y el paisaje, un documento sobre las rutinas hípicas y las faenas de los que viven de ese negocio, una incursión en el submundo del dopaje en las competencias equinas, y un acercamiento al presente atribulado de un adolescente que encuentra un vínculo afectivo en un caballo herido.

Es como un western contemporáneo, modulado en el tiempo, sosegado. Sus imágenes siempre son nítidas, no apuestan a los filtros ni a los lentes que limiten la visión en profundidad. Los colores fríos acentúan la melancolía de los interiores desastrados, los lugares de paso y los atardeceres.

“Apóyate en mí” muestra también el costado miserable, tramposo y violento de una sociedad empobrecida. Y lo hace sin acentuar el patetismo en su visión de los desesperados.

Habla de afectos sin caer en la sensiblería. Muestra imponentes paisajes, pero sin embellecerlos ni convertirlos en postales. Describe la estrecha relación de un hombre con un caballo, pero sin humanizar al animal ni producir ternura fácil.

Confirma además a un notable actor joven llamado Charlie Plummer, al que vimos en “Todo el dinero del mundo”, de Ridley Scott. Sus monólogos en el desierto, al lado del caballo, son pasajes poderosos de esta película medida y ejemplar.

Ricardo Bedoya 

3 thoughts on “Apóyate en mí

  1. Si se puede llamar “estreno” de esta película en 1 sola sala ( Cineplanet San Miguel) y prácticamente 1 solo horario por 7 días de los cuales faltan 3. Así estamos. Y el CCPUCP, que se supone está en la vanguardia, no la pudo programar prefiriendo otras que no valen la pena.

  2. Al parecer también la dan en un solo horario de las 10 pm en Cinemark Jockey Plaza. Pido disculpas por el apresuramiento. Sin embargo estamos en las mismas.

  3. Yo también vi en está película una suerte de western lírico, de despedida, donde ya no queda más lugar a donde ser libre para la dupla del joven y su caballo. Algo me hizo recordar a otra suerte de western contemporáneo también de despedida, y donde ya no queda más espacio, “The Misfits”.

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