Suspiria, por Mario Salazar

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El remake de Luca Guadagnino es sólido aunque no va más allá. Su complejidad no le resta claridad. Su duración, de 2 horas 30 minutos, pudo haber ganado en dinamismo de haberse recortado, pero esa es una decisión del realizador.

El filme presenta a Susie Bannion (Dakota Johnson) como una chica rara, con un pasado en flashbacks que informa de algo oscuro en ella, teniendo a la maternidad como determinante. El grupo alemán de danza, llamado Tanz, en el que se inscribe, desde el arranque exhibe sus fichas: ahí habita el mal, se habla de brujas, y  lo que se trama tras bambalinas queda como una incógnita. Con las terribles decapitaciones, en el mejor momento del filme, se despejan los enigmas.

La película tiene fuerte injerencia de la danza y eso es un plus. No solo resulta decorativa. La tortura ya la muerte se fusiona con danza. El baile toma un valor simbólico y se ubica en el centro del filme, con la brujería y lo demoniaco. Es interesante ver cómo movilizan sus poderes las brujas. La camaradería femenina toma un lado perverso en el filme. La propuesta de Guadagnino tiene un espíritu clásico, elegante, de misterio, aun cuando presente escenas gore en un momento.

Suspiria no solo tiene en su reparto a Dakota Johnson. También están las bailarinas que interpretan Chloë Grace Moretz y Mia Goth. No obstante, es finalmente Dakota la que está en el centro, haciendo de una chica ambigua; por momentos es fuerte y a ratos introvertida. Grace Moretz hace de una muchacha perturbada, Su personaje trae a la acción al Dr. Josef Klemperer (Tilda Swinton), que desarrolla una sub-trama en la que participa Jessica Harper, la actriz que encarnó a la original Suzy Bannion en la película de Dario Argento. Swinton hace un buen doble papel, hasta triple papel, aunque resulta innecesario su rol como Klemperer.

Swinton como Madame Blanc es notable. Muestra una velada atracción lésbica hacia el personaje de Dakota, mientras habla de admiración por el arte que practican. La danza toma un entendimiento superior en la propuesta. Es una actividad superior que hay que comprender en profundidad y no solo para ejecutar las performances. La danza tiene a lo macabro como complemento ingenioso, pero lógicamente arbitrario. El filme va sembrando pequeños momentos de terror, previos a la culminación sangrienta. Suspiria prefiere el desarrollo narrativo antes que el efecto terrorífico. Su detallismo puede resultar fatigoso, pero su núcleo narrativo es sólido.

Hay una interacción colectiva jugosa entre las profesoras de danza en sus conversaciones privadas y sus juegos con las víctimas. En el eje central está la relación de Madame Blanc con Susie Bannion, teniendo la pesquisa del Doctor Klemperer como  una línea narrativa subordinada. El relato tiene tres frentes bien desplegados, aunque algo lentos en su trascurrir.

Suspiria es un buen remake, aunque no una obra maestra. Es original y su atmósfera es lograda, pero resulta muy endeble la participación del personaje del Doctor, sobre todo si pensamos que Swinton está detrás. El desempeño de Dakota se percibe un tanto “freak”, pero apuesta a la ambigüedad. Swinton aparece sofisticada como Madame Blanc e impone con su presencia la noción de una brujería trascendente. La resolución resulta atípica en todo sentido. El universo de Tanz es siniestro.

 

Mario Salazar

 

Administrador del blog Nenúfares efervescentes

 

One thought on “Suspiria, por Mario Salazar

  1. Dos pequeñas correcciones, Ricardo:
    1.- En el tercer párrafo es: la tortura y la muerte se fusionan con la danza.
    2.- En el penúltimo párrafo falta completar, es: y sus juegos con sus victimas.
    Gracias.
    Mario.

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