Un pequeño debate sobre Jamás llegarán a viejos

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Se ha suscitado un pequeño debate acerca de mi post sobre “Jamás llegarán a viejos”, de Peter Jackson. Lo inició el lector Alberto y sería interesante continuarlo. Es un asunto que da para mucho.

Aquí tienen el post.

Reproduzco las opiniones publicadas.

 

Alberto, dice: Me sorprende lo que dice porque justamente Jackson ha querido rebasar el documental haciendo una transficcion. En ese sentido es válida su propuesta de alterar las imágenes de las cámaras fotográficas o de cine para darles una dinámica distinta y así aprovechar mejor su profundidad de campo y crudeza, cualidades que usted menciona, agregándoles, además, color y sonido. El objetivo, claro está, es focalizar la expresividad del rostro del ser humano de la época que, de un día para otro, marcha a la guerra.

 

Isaac León Frías, dice: Se plantea un debate interesante: la legitimidad estética de la modificación del metraje original. Si se considera el material en su dimensión de registro documental, sin duda de que cualquier alteración es reprobable, aunque si se hace un montaje con añadidos de narración en off y sonido, ya se está “alterando” el registro original. En rigor, siempre hay alteración. Si se trata de una “transficción”, las cosas cambian. Aún no he visto (la veré hoy) “Jamás llegarán a viejos” y no puedo todavía pronunciarme puntualmente sobre la película, pero admito que se pueda proceder a una “transformación”, pues es una opción creativa, más aún en estos tiempos de re-montajes y trabajos sobre materiales pre-existentes.

 

Ricardo Bedoya, dice: No estoy de acuerdo con lo de la “transficción”. Jackson edita, ordena y modifica un material fílmico original para hacerlo más legible y admisible para su difusión masiva. Lo hace muy bien y resulta deslumbrante, es verdad, pero de “transficción”, nada. Aquí no hay ninguna reflexión sobre la materialidad del soporte original y sobre aquello que le dio a las imágenes. Sobre su estado actual, sobre lo que dice ese nitrato deteriorado acerca de lo que quedó registrado en él. Jackson “arregla” lo que se ve mal, o potencia lo que ya está en las imágenes de origen, pero no liga esos “contenidos” a la fragilidad del “continente”, lo que hubiera añadido esa dimensión “trans” que mencionas. Una cita de Jean-Louis Comolli, que ha escrito tanto sobre el tema de archivos, expresa muy bien lo que quiero decir: “A la cuestión del archivo, podría decirse que se pueden ver los archivos solamente en el presente, no se los puede ver en el pasado. Verlos en el pasado es una contradicción que de cierta manera impide verlos. Verlos en el presente significa recuperar, a través de la huella, la fragilidad de la inscripción. Volver la fragilidad a la huella archivada es fundamental porque nos aleja de la lógica administrativa de la fantasía.” Jackson expone las “huellas”, pero sin devolverles “la fragilidad de la inscripción”.

 

La cita de Comolli está tomada de:  “El dispositivo cinematográfico y la redistribución de lo visible”. Entrevista con Jean-Louis Comolli. Recuperado de http://revista.cinedocumental.com.ar/el-dispositivo-cinematografico-y-la-redistribucion-de-lo-visible-entrevista-con-jean-louis-comolli/

 

Ricardo Bedoya

5 thoughts on “Un pequeño debate sobre Jamás llegarán a viejos

  1. Me parece un tema interesante, aquí una pequeña opinión. Antes aclaro que no he visto la película y lo hablo en términos generales, el manipular un material de archivo histórico para la gran pantalla. Por un lado como cine y arte es loable que se manipule el material y se conciba algo nuevo u original si se quiere. En tiempos donde lo convencional para quienes son duchos en el cine puede agotar. Pero por otro lado lo histórico también como material debe preservar su carácter de hecho fidedigno o pegado a la máxima realidad, como documento o prueba del hecho tal cual sucedió –si es que no hablamos de hacer una película extravagante o libre que poco tiene que ver con el apego a lo investigativo o real-. Si Peter Jackson recurre a leer los labios está facilitando una mayor lectura y eso hasta en lo investigativo es meritorio. Lo mismo con acercar a mayor público un material que puede sonar aburrido en primera instancia, cosa que no es determinante, porque el aburrimiento no puede ser ningún salvoconducto que decida rígido el hacer cine, pero hacerlo más dinámico y más accesible también es algo bueno; mas público, más conocimiento repartido. El resultado de engrandecer la mirada sin quitarle realidad es genial, hacer uso del sonido u otros medios algo más palpable es séptimo arte. Por último decir que el documental ha evolucionado bastante, ya no es algo simplemente didáctico o de registro formal, puede ser muchas cosas u algo plenamente novedoso, incluso inclasificable, y eso es saludable. Sobre la pregunta ¿son correctos los cambios que ha efectuado Peter Jackson?, en mi humilde opinión, como objeto de investigación puede ser algo reprochable –antes hay que apuntar que cambios exactos ha realizado- pero como cine la manipulación es algo positivo –claro, primero ver que es lo que resulta específicamente-.
    Saludos atentos.

  2. Qué divertido es leer los malabares intelectuales (llamémoslos así), escritos respecto a una idea tan simple como la que el mismo Jackson explica respecto a su película. El propósito es agregarle a las cintas originales aquello de lo que carecen: color, audio y velocidad “normal” para transmitir de mejor manera la experiencia bélica y el homenaje a quenes lucharon en ella. El material original ya se ha visto en miles de documentales sobre la Gran Guerra, y presentarlos así no sólo sería poco atractivo, seino que implicaría que el filme durace alrededor de media hora. A principios de los Noventa, la BBC decidió reproducir en discos compactos las grabaciones de las presentaciones que los Beatles realizaron en vivo en en los estudios de esa radio. Esas limitadas cintas fueron limpiadas y perfeccionadas antes de imprimirse para la venta. Gracias a ello, es posible oir esas grabaciones con una mucho mejor calidad y disfrutarlas mucho más. La misma elemental idea está detras de esta película, que curiosamente ha suscitado algunos de los comentarios más alambicados que sobre algo tan simple se pueda leer.

  3. Estoy ahora en el FICUNAM con mucho cine visto y poco tiempo para escribir. Lo haré el lunes a mi regreso. Vi antes de viajar “Jamás llegaran a viejos” y, claro, no es una transficcion. No dije que lo fuera porque no la había visto, simplemente lo mencioné como una alternativa posible, que no lo es en este caso. Pero el tema es apasionante y hay mucho que decir.

  4. Hola, Kane.

    Sí, claro, el propósito de Jackson es hacer asequibles esos materiales. También el deseo de rendir homenaje a los combatientes y mostrar el horror de ese conflicto. Por supuesto, que la calidad es notable y las técnicas actuales permiten hacer eso y más. Pero mantengo mi opinión. Hubiera preferido ver las películas restauradas en las mejores condiciones, pero tal como fueron y aún son en el original.

    No es que a esas imágenes les faltaran el color y el sonido por algún problema de conservación. No. El ser silentes y haber sido filmadas en negativo ortocromática es su naturaleza. Lo son por razones que no es necesario explicar.

    Por eso, muchas ediciones de películas silentes en Blu-ray aparecen restauradas, limpias, con sus imágenes potenciadas, pero respetando lo que las ellas tienen de singular y único. Y eso se agradece.

    Vayamos al símil con los Beatles. Agregarles color a las películas, frases de dialogo y sonido ambiental, permite adecuarlas a las expectativas del público de hoy, que ha normalizado el color y el sonido en el cine. Pero eso no equivale a la limpieza y perfeccionamiento de un original. Eso es insertar elementos arbitrarios. Es como si la BBC hubiera agregado la voz digital de un vocalista más al grupo, o se oyera un instrumento musical que el cuarteto no utilizó en las presentaciones en vivo.

    La intención de Jackson está muy clara y su decisión no lo descalifica. Pero debatir sobre los usos de los archivos fílmicos es un asunto central en la reflexión sobre el cine de hoy, y no supone enfrascarse en “malabares intelectuales”. Toda una vertiente del cine actual recurre a los archivos para sustentar “películas-ensayo”, diarios fílmicos, autorretratos, películas de “metraje encontrado”. “falsos documentales”, entre tantas otras formas e intervenciones, algunas de ellas experimentales y otras que no lo son. Y cada una de ellas tendrá un tratamiento específico de acuerdo a lo que se propone.

    De lo que estoy seguro es que la llamada “transficción” no aparece ni por asomo.

    Lo digo con respeto hacia tu opinión, Kane, pero tu argumento me suena populista: ¿para qué discutir si todo es tan simple y claro? No lo es, Kane.
    Ricardo Bedoya

    • Muy buena respuesta Ricardo, y la agradezco. Reconozco la ligereza de mi opinión respecto a los comentarios que califiqué de intelectualismo exagerado. Que siga la buena labor de este blog.

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